– ¡Enhorabuena!
– ¿Enhorabuena por qué?
– ¿Por qué? Por fin una buena noticia.
– ¿Pero qué pasa?
– ¿No se lo has dicho?
– No. Rober, cariño, vas a ser papá. Acabo de venir del médico.
– ¿Qué coño ha sido eso?
– ¿Qué pasa? ¿Que no estás contento?
– ¿Y por qué hostias, Beatriz? Deja ya de jugar conmigo. Es imposible que estés embarazada. Llevamos meses sin follar.
– ¿En serio? Bueno, pues, tienes que ponerte las pilas, porque como se enteren que no estoy embarazada, van a hacer muchas preguntas. Y sabes, tengo muchas ganas de hablar.