– ¿Rodrigo?
– Menos mal que te encuentro. No puedo más.
– Pero bueno ¿qué ha pasado ahora? ¿Por qué no puedes más?
– Con la (1) _, contigo, conmigo, con todo esto. ¿Has pensado en lo que (2) ____ ayer?
– Rodrigo, es que no hay nada que pensar. Te lo dejé bien (3) _____, y las cosas no han cambiado mucho desde ayer.
– Pues para mí sí. Para mí sí, porque cada día que paso sin ti, es un día más de angustia insoportable.
– Eh…
– Te lo pido por favor. Necesito que me des otra (4) ___, por favor.
– Rodrigo, por favor, te pido yo que no me hagas esto en público, te lo pido, por favor, ¿eh?
– ¿Qué más da la gente? La gente (5) _. La gente no existe, Berta, sólo existimos tú y yo.
– Eh… Mira, Rodrigo, lo que vamos a hacer va a ser correr un tupido velo con lo que pasó y seguimos adelante. Y, por favor, me parece que, por esta tontería, no vamos a dejar de ser (6) _, por este… calentón momentáneo.
– ¿Calentón momentáneo?